La palabra “depurar” significa purificar o
limpiar. Por ello una “dieta depurativa” será aquella que nos ayude a expulsar
de nuestro organismo aquellas moléculas o sustancias que resulten extrañas y
por lo tanto “ensucien” o “intoxiquen” el interior del cuerpo. Lo primero que
hay que tener en cuenta es que los alimentos consumidos aporten solamente
nutrientes y no contengan partículas sintéticas. Para que esto sea así, los
productos naturales y ecológicos serán los más fiables. La alimentación debe
priorizar el consumo de proteínas vegetales frente a las animales en una
proporción 70/30.
Los alimentos a evitar son: azúcar, harinas
refinadas, productos cárnicos, pescados azules de gran tamaño (contaminados con
metales pesados), alimentos precocinados, refrescos, chucherías, aceites
refinados, sal refinada, grasas animales y aditivos alimentarios.
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